jueves, 3 de enero de 2008

Si mañana fuera otra…



Si mañana al despertar ya no te amara como hoy, ya no te quiera como hoy, ya no harías alzar vuelo a las mariposas en mi estomago como lo haces hoy, ya no te extrañara como esta noche, como esta mañana, como esta tarde; ya no te escribiría como hoy, entonces me puse en ese futuro imaginario que no quiero conocer y me niego a pensarlo, pero como vez soy muy débil que ese pensamiento se hace real cada día que paso sin ti…

Hoy es una de esas noches. Una de esas noches en las que releo mails, recuerdo llamadas, leo tus cartas, recuerdo angustias, alegrías, dolores, tu compañía... todo ese rosario de sensaciones que me hicieron decir "gracias" al cielo y ser feliz días enteros. Hoy es una de esas noches donde esas palabras siguen resonando en mi mente y en mi corazón sin poder abrazarlas sin poderme asir a ellas. No es una noche tan feliz como lo eran antes, porque me faltas tú. Y aunque es lo mejor, ¿cómo puede ser lo mejor estar con esta tristeza encima? En tantas cosas que creí alguna vez, se me olvidó que no todo dura para siempre, que las personas que aparecen y cambian nuestras vidas un día dejan de estar y tenemos que seguir sin ellas... ¿pero cómo seguir si fueron la razón para cambiar?



El miedo que siempre tuve se terminó haciéndose realidad, sabía que un día desaparecerías de mi vida y que tendría que seguir solo como estaba… que tendría que disparar recuerdos al vacío y solo esbozar una mínima sonrisa al recordar la tuya. Al abrazar ese pedazo de gloria que me regalaste en aquel entonces… que no me lo olvido pero lo extraño. Qué maravillosas cosas que sentí por aquel entonces, qué desastre que volvió a ser mi vida desde que esos detalles ya no están. Pero en su momento lo pensé y tengo que intentarlo ahora, tal vez solo aparecí para sacarte de ese pozo en el que estabas y poder verte, hoy, desde acá abajo... viendo cómo te elevas entre los demás. Alcanzaste el sueño que yo no pude, lo que siempre soñé se hizo realidad. Y tal como lo sentí en su momento, tu felicidad alcanzaría para que mi presencia haya tenido sentido. Algún día dentro de muchos años podré decir que tuvo sentido el estar en este mundo, que no fue en vano todo lo que pasé contigo.Tengo que dejar el egoísmo por sentirme mal con mi vida y tu ausencia, y agradecer que pudiste renacer de entre las cenizas.



Y si bien hoy tu presencia es un pasado medio extraño porque te siento muy presente, el pasado que era ya no lo es. Porque entonces llorabas te entristecías por no poder dar todo lo que tenías para dar… por miedo, y ya no creías en el amor, y no esperabas el milagro. Pero el milagro existió. Fue real, lo vi… fui testigo y hoy estás en ese umbral donde el amor tiene sentido… donde los milagros son posibles… donde ya nunca vas a poder dejar de creer en eso. Y tengo que ser feliz porque lo lograste, porque pude ayudarte a que lo hicieras. Porque cuando creías que nada servía, intenté darte fuerzas, apoyarte esa era mi misión en la vida, para eso Diosito me puso en tu camino y a ti en el mío, creer en ti. Y vaya que si creí. Creí tanto que dejé de creer en mi vida y solo pude creer en la tuya, que el tiempo me demostró que no me equivocaba. Que todo lo que te merecías lo ibas a conseguir. Y ahí estás… regalando esa sonrisa tan perfecta a la persona indicada. Dejándote perder entre sus brazos y confesándole en silencio tu adoración. Tal vez no te escuche, tal vez no lo note… es difícil notar los milagros. Y quizás sea mejor así, porque cuando los notamos se nos van... desaparecen, buscan a alguien que aún no los conoce. Que nunca se percate entonces, que sigas convirtiendo el dolor en esperanza y el miedo, el miedo en una mentira.Entre las palabras añejas de tiempo atrás, noté que varias veces me despedí de ti inconscientemente, talvez estaba notando que ya no había más que hacer, que ya mi misión estaba cumplida... verte feliz era tu destino, y habías logrado encaminarte.



Entonces para mi era tiempo de marchar. Lo que sucede es que uno no desea nunca alejarse de estas perfectas ilusiones, y el egoísmo toma partido para quedarnos un rato más. Quizás ese fue mi error, no saber marcharme a tiempo... y enamorar a este corazón terminó siendo la nefasta consecuencia de perderte. Podría haberte perdido antes, sin llegar a sentir lo que siento. Pero tal vez las cosas se dieron así para que yo pueda algún día decir que sí… que este corazón se enamoró. Que se llenó de ternura y de ilusión y cambió por siempre el rumbo de su destino. Ya no hay lugar para otro milagro más, el haberte ayudado a conseguir tu sueño fue el regalo que me hice… y mi corazón que te llora a gritos es el intercambio que hice con la vida por esa felicidad de haberte ayudado a creer nuevamente en el amor. A encontrarlo, a dejarte libre para que lo puedas disfrutar... como siempre quisiste, como nunca esperaste que pasara.



Y yo quedaré con el recuerdo de esos días, de esas horas pensando como hacerte feliz, sin saber que era simple la respuesta… ¿y cual respuesta? tu no serias feliz conmigo, y recuerdo esta noche tu frase favorita, “todos seremos felices alguna vez, solo que quizás no sea con la persona que nosotros esperamos”. Todo tu recuerdo lo guardo en una cajita mental, y cada tanto la desempolvo para sentirme menos muerto... aun sabiendo que al abrirla, muero un poco más.

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